Título de la serie: Las tormentas de la vida
29 de marzo del 2026
Notas del Sermón
Hechos 27:20-25
23Anoche un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo estuvo a mi lado 24y dijo:
“¡Pablo, no temas, porque ciertamente serás juzgado ante el César! Además, Dios, en su bondad, ha concedido protección a todos los que navegan contigo”.
25Así que, ¡anímense! Pues yo le creo a Dios. Sucederá tal como él lo dijo”
Hechos 27:27,29-31
27Como a la medianoche de la decimocuarta noche de la tormenta, mientras los vientos nos empujaban por el mar Adriático, los marineros presintieron que había tierra
cerca. 29A la velocidad que íbamos, ellos tenían miedo de que pronto fuéramos arrojados contra las rocas que estaban a lo largo de la costa; así que echaron cuatro
anclas desde la parte trasera del barco y rezaron que amaneciera. 30Luego los marineros trataron de abandonar el barco; bajaron el bote salvavidas como si estuvieran echando anclas desde la parte delantera del barco. 31Así que Pablo les dijo al oficial al mando y a los soldados: «Todos ustedes morirán a menos que los marineros se queden a bordo».”
Puntos de Aplicación
1. Quédate en el barco.
Hechos 27:32-34
32 Entonces los soldados cortaron las cuerdas del bote salvavidas y lo dejaron a la deriva. 33Cuando empezó a amanecer, Pablo animó a todos a que comieran. «Ustedes
han estado tan preocupados que no han comido nada en dos semanas —les dijo—. 34Por favor, por su propio bien, coman algo ahora. Pues no perderán ni un solo cabello
de la cabeza».”
2. Deja de preocuparte
Lucas 12:25-26
25 ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida? 26Y, si por mucho preocuparse no se logra algo tan pequeño como eso, ¿de qué sirve
preocuparse por cosas más grandes?
Hechos 27:35
Así que tomó un poco de pan, dio gracias a Dios delante de todos, partió un pedazo y se lo comió.
3. Alaba a Dios en medio de la tormenta.
Salmo 42:11
¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!
Hechos 27:41-44
41 pero chocaron contra un banco de arena y el barco encalló demasiado rápido. La proa del barco se clavó en la arena, mientras que la popa fue golpeada repetidas veces
por la fuerza de las olas y comenzó a hacerse pedazos. 42 Los soldados querían matar a los prisioneros para asegurarse de que no nadaran hasta la costa y escaparan; 43“pero el oficial al mando quería salvar a Pablo, así que no los dejó llevar a cabo su plan. Luego les ordenó a todos los que sabían nadar que saltaran por la borda primero y se dirigieran a tierra firme. 44Los demás se sujetaron a tablas o a restos del barco destruido. Así que todos escaparon a salvo hasta la costa.
4. Dios puede llevarte a tu destino en pedazos rotos.
Salmo 34:17-18
17El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades. 18El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata
a los de espíritu destrozado.
Salmo 51:17
El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.