Ser cristiano no se trata simplemente de seguir una religión, cumplir reglas o vivir con temor de fallar. Ser cristiano es conocer a Dios, caminar con Él y amarlo con todo el corazón.
En el centro de la fe cristiana está una relación viva y personal con Dios a través de Jesucristo. Dios no nos llama solo siervos que deben ganarse Su favor; Él nos llama hijos, amigos, personas a quienes desea conocer profundamente.
Juan 15:15
“Ya no los llamo siervos… a ustedes los he llamado amigos.”
Ser cristiano es entender que Dios nos amó primero. Él nos buscó no porque lo mereciéramos, sino porque Su naturaleza es amor, misericordia y fidelidad. Por medio de Jesús, Dios abrió el camino para que nos acerquemos a Él, no por miedo ni obligación, sino por amor.
Una Relación, No una Transacción
Dios no quiere ser alguien a quien solo buscamos cuando estamos en necesidad o en momentos difíciles. Él desea ser conocido, amado y buscado en todo tiempo. La vida cristiana no se trata de usar a Dios para resolver problemas, sino de caminar con Él porque lo amamos.
Jeremías 29:13
“Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.”
Cuando buscamos a Dios por amor, nuestro corazón comienza a transformarse. Aprendemos a reconocer Su voz, a conocer Su carácter y a confiar en Él. Crecemos en paz, fe y esperanza, no porque la vida sea perfecta, sino porque ya no caminamos solos.
Amar a Dios Sobre Todas las Cosas
Jesús enseñó que el mandamiento más importante es amar a Dios por encima de todo, por encima de los logros, las posesiones, las opiniones y aún de nuestros propios planes.
Mateo 22:37
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”
Amar a Dios significa confiar en Él. Significa elegir Sus caminos aun cuando no sean fáciles. Significa confiar en El, aun ciegamente, significa permitirle guiarnos, corregirnos con amor y formarnos conforme a Su verdad. Cuando Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida, todo lo demás encuentra su lugar correcto.
Caminar con un Padre Amoroso
Dios no es distante ni duro. Él es un Padre bueno, paciente, compasivo y lleno de gracia. Él entiende nuestras luchas, escucha nuestras oraciones y camina con nosotros mientras crecemos en la fe. El siempre está cerca, aun cuando nosotros estamos lejos. ¿Si tú eres padre o madre, acaso no quisieras darle lo mejor a tus hijos e hijas? ¿No quisieras que ellos y ellas estén bien todo el tiempo?
Salmos 103:8
“El Señor es compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor.”
Como nuevos creyentes, no necesitamos tener todas las respuestas, sino, simplemente aprender a confiar y esperar en El. Tenemos que construir un habito de confiar y tener Fe. Aunque en momentos es difícil, si le pides a Dios que te ayude a confiar en El y que te de Fe; El Espiritu Santo de Dios te ayudara y empezaras a ver como tu relación con Dios crece. Dios nos recibe tal como somos y nos guía paso a paso. A través de la oración, Su Palabra, la adoración y el tiempo con Él, aprendemos a conocerlo más profundamente.
Una Vida Transformada por el Amor
Cuando caminamos con Dios, nuestra vida comienza a reflejar Su amor. Aprendemos a perdonar, a servir, a vivir con humildad y a amar como Cristo nos amó. Esta transformación no nace solo del esfuerzo humano, sino de estar en Su presencia.
1 Juan 4:19
“Nosotros amamos porque Él nos amó primero.”
Empezaras a ver como creces en el cuerpo de Dios que es su Iglesia y veras como te empiezas a importar por otros. Es muy probable que tu ya tengas un tipo de interés. Talvez nunca entendiste el porque te conmueve cuando ves a un desamparado, o desamparada, o un huérfano o huérfana, una viuda o viudo. O porque es que te es tan fácil relacionarte con otros y formar amistades, talvez se te hace muy fácil explicar cosas o ensenar a otros. Estos son dones que Dios te ha dado. Él te ha equipado para que tu vayas y ganes almas para Él. Si, como lo oyes, Dios te equipo para que tu junto al resto de la iglesia ganes cuantas almas tu puedas para Cristo. Como te das cuenta, el Cristianismo no es solo aceptar al Senor como tu Salvador y luego sentarte en la iglesia por años y ya no creciste. No, el Cristianismo es para que tomes acción, para predicar las buenas nuevas, es para que prediques que la venida de nuestro Dios está cerca. Tú y yo tenemos una misión divina!
Una Invitación
Si estás comenzando tu caminar con Jesús, recuerda esto:
Dios desea conocerte. Él quiere caminar contigo. Quiere ser tu refugio, tu fortaleza y tu gozo.
Búscalo, no por miedo, no por necesidad, sino por amor.
Descubrirás a un Amigo fiel, a un Padre amoroso y a un Dios digno de todo tu corazón. El es tan bueno, tan amoroso, tan fiel, tan dadivoso. Nadie es como nuestro Dios, antes que busques El Poder, los milagros, los beneficios, aprende a enamorarte de Dios. Que nada mas te importe, solamente El. Aunque suene un poco loco, o talvez ilógico, Dios es todo y únicamente lo que tu necesitas. Te reto a que busques una relación con Dios, abre tu corazón y búscale, ¡pero no le busques por sus beneficios! Búscale porque le quieres conocer genuinamente y veras como Él se convertirá en tu primer amor, en tu amigo, en tu padre, en quien te conforta, el único que te entiende pues Él te creo. Búscale honesta y genuinamente y veras que Él no se olvida de ti, Él te concederá las peticiones de tu corazón, El proveerá de tus necesidades y cuidara de ti y de todo lo que es tuyo porque Él es fiel.
Te amo en Cristo Jesus nuestro Senor!
– Pastor Ruben Miranda.